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    Adoración y Justicia - Brian Houston @BrianCHouston

    “Mejor hagan que la justicia fluya como el agua, y que sean solidarios de continuo como una fuente inagotable”. Amós 5:24 (PDT)
    Al leer este versículo, mi corazón y mis pensamientos inmediatamente se dirigen hacia las horribles noticias que recibimos constantemente de la situación en Siria y en el Medio Oriente. Miles y miles de nuestros hermanos y hermanas viven con el miedo de una violenta persecución, que ha sido no solo parte de su historia, sino que continúa hoy en día cada vez más intensamente.

    En nuestras vidas aquí en casa, tenemos una experiencia muy buena con Jesús – lo podemos adorar con absoluta libertad al orar, en adoración o en comunidad con otros creyentes en la iglesia – es casi como sentir tangiblemente la presencia de nuestro Padre Celestial. Él nos alcanza en la realidad de nuestro día a día; en lo bueno y en lo malo. Y mientras más lo adoro, más lo quiero adorar. Sin embargo, sería muy injusto adorar a Dios e ignorar QUIEN Él es, y qué cosas son cercanas a su corazón e importantes para Él; las personas.
    Creo que es por eso que Isaías, cuando hablaba del tipo de adoración que Dios desea, dijo esto:
    “Esta es la clase de ayuno que quiero: pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente; alivien la carga de los que trabajan para ustedes. Dejen en libertad a los oprimidos y suelten las cadenas que atan a la gente. Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar; denles ropa a quienes la necesiten y no se escondan de parientes que precisen su ayuda”. (Isaías 58:6-7 (NTV))
    El tipo de adoración que Dios desea es una en la que no solo nos arrodillemos delante del Padre para adorar, sino que también sea una adoración que se incline para amar a aquellos en necesidad… Una adoración que ame al pobre, al enfermo, y al quebrantado. Gente que está aquí en casa, y en lugares lejanos. Son las “personas” las que mueven el corazón del Padre.
    Mi oración hoy es que las mismas manos que alzamos para adorar a Dios cada domingo, sean las mismas manos que alcancen la vida de las personas, que muchas veces se encuentran destruidas… que alcancen a los pobres, a los desesperados, y a todas esas hermosas personas – que nadie perezca y que todos un día podamos pararnos y ADORAR en su presencia.
    Con amor,
    Brian

    Extraído de: hillsong.com/blogs

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